
Lucero Echeverria
17 de noviembre de 2024
El turismo que brinda la opción de vivir lo fantástico, planteado en un libro; a la realidad. Viviendo experiencias auténticas y revalorizando la cultura.
“¿Turismo literario?, ¿acaso existe un turismo de…libros? Bueno, de ser así seguro es aburrido…” Quizá es el pensamiento más común de las personas cuando descubren que existe este tipo de turismo.
Pues bien, esto también lo digo basado en el hecho de que muy pocos autores han hecho una definición del mismo, y eso, que la literatura ha motivado viajes desde siempre y que la relación entre ambos no es algo nuevo.
Claro que está basado en libros, pero no se queda ahí. Estos libros muestran costumbres y tradiciones, hechos e historias, fantasías y aventuras de algún lugar o de alguien en específico. Y es que ahí no termina, también está la posibilidad de establecer un vínculo entre el autor y un determinado espacio: ya sea por el lugar de nacimiento o por su vínculo con un espacio determinado.
Entonces se puede decir que el “moverse” por este tipo de turismo también implica adentrarse en la cultura -no por nada, el turismo de literatura es una tipología del turismo cultural-, porque conoces la cultura del lugar, del personaje, del autor, del entorno. Ahondar más en la historia, su veracidad, sus detalles… definitivamente es conocer más y muchas veces, también ver la fantasía del libro plasmada en la realidad para ser vivida por ti mismo.
No es el tipo de turismo más comercial y conocido, a comparación del sol y la playa, por ejemplo. Sin embargo, por todo lo mencionado, los turistas viajan con el motivo de conocer esos lugares relacionados a la vida de los escritores, personajes, obras de ficción y conocer el entorno en sí. Un claro ejemplo es La Casa de Sherlock Holmes, inaugurada como museo –Londres, Reino Unido. Un detective creado por Sir Arthur Conan Doyle, uno de los íconos más destacados de la novela policial. Esta casa ha sido edificada tal como está escrita en los cuentos del autor, y es eso justamente lo que un lector apasionado busca, aunque no es lo único.

Foto de la Casa de Sherlock Holmes – Google.com
Pero ¿qué seduce al viajero en un turista literario? No es aquel que viaja mientras escribe o lee, todos podemos hacer esa práctica cotidianamente. Este turista se caracteriza por tener una ávida lectura, una mente inquisitiva y un gusto profundo y apasionante por el mundo literario, acompañado de la disposición de trasladarse a los lugares relacionados con el libro y vivirlo en su realidad. Ellos buscan la autenticidad del sitio que va ligada a la idea previa que tienen, creada a partir de la ficción. Entonces los turistas literarios buscan lo real en el marco de lo auténtico.
Según Cohen, el turista de la postmodernidad va en busca de la distinción. Pero la autenticidad ya no es fácil de hallar y los destinos se encuentran repletos de representaciones esforzándose por ser auténticos. Por lo mismo, el turista posmoderno prefiere el turismo cultural y sus tipologías emergentes. Cuanto más novedosas mejor (Cohen, 2005). De allí que la oferta debe ser novedosa, enriquecedora y auténtica y, de ser así, es posible afirmar que el turismo literario encaja perfectamente con lo que plantea Cohen.
Por consiguiente, estamos frente a una gran oportunidad del que podemos sacar partido, ya que se tiene mucho que ofrecer en nuestro contexto, como autores reconocidos, historias impresionantes, guerras sucedidas plasmadas en papel y todo eso acompañado de nuestra cultura.

