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La democracia necesita del involucramiento ciudadano para ser mas fuerte

Triana Lovrinchevich Covi

31 de agosto de 2025

¿Qué hay detrás de la creciente ausencia en las urnas latinoamericanas: desinterés ciudadano, promesas incumplidas o un sistema que dejó de inspirar confianza?

REUTERS. Fotografía del diario El País


Existe desde hace un periodo largo una baja participación en las democracias latinoamericanas, lo que ha fracturado el vínculo entre ciudadanía y dirigentes. Un fenómeno que preocupa a especialistas y organismos internacionales por su impacto en la legitimidad de los gobiernos. Aunque las causas varían en cada nación pero el resultado en común es que cada vez hay menos electores que recurren a las urnas para decidir sobre su futuro, lo que plantea el reto de reconstruir una mayor confianza institucional.


De la apatía al voto desilusionado: contrastes en la región.


Argentina, que desde 1983 tiene el periodo democrático más extenso de su historia, ha sido el lugar más fiel al desprecio por un gobierno dictatorial que tantos mártires trajo a su población, está entre los países en donde la participación electoral está en declive. Datos oficiales como las elecciones PASO 2023 el porcentaje se desplomó al 69%, siendo este el más bajo desde el retorno a la democracia. El país cuenta con un marco de leyes que indica que el voto es obligatorio, como multas económicas, y hasta prohibiciones para realizar trámites cotidianos.


Otro caso es el de Perú, en cambio, teniendo niveles de convocatoria a los centros de votación, con un porcentaje que ronda entre el 70 %, los analistas nativos del país reconocen que esto no asegura la legitimidad del acto democrático, y así enfrenta otro problema: sólo el 24% cree que las elecciones son libres y transparentes. Su constitución nacional establece que el periodo presidencial es de 5 años sin embargo desde el año 2000 han pasado 11 presidentes, este alto recambio en el poder ejecutivo demuestra una fragilidad institucional expresado por distintas organizaciones internacionales.


México atraviesa una inmensa crisis de representatividad vinculada a los problemas sociales, según el monitoreo “votar entre balas” entre septiembre de 2023 y junio de 2024 se registraron 130 actos de violencia contra distintos candidatos para ocupar algún cargo político. En 2024 en las elecciones presidenciales se registró una participación ciudadana del 61% pero para las primeras elecciones judiciales sólo votó el 13% del padrón electoral.


Brasil: confianza ciudadana y cultura de participación.


Un último ejemplo es Brasil, cuenta con datos mucho más alentadores, las elecciones presidenciales de 2022 se logró una participación aproximada del 80%, se coloca como el segundo país con más concurrencia a las urnas de la región. Es un país en donde los distintos municipios adquirieron herramientas digitales o convocatorias directas a la población para decidir o proponer políticas públicas. 


Imagen de Statista


La escasa participación en elecciones dentro de Latinoamérica considero que no es un fenómeno que responda a un solo patrón siendo entonces un problema que engloba a diferentes motivos que son propios de la realidad de cada país. En argentina, lo podría vincular con la poca credibilidad que generan los líderes logrando una apatía hacia los gobiernos, ciudadanos envueltos en problemas económicos como la inflación crónica, sumado a escándalos de corrupción son las respuestas a esa poca convicción de que involucrándose van a lograr “cambiar algo”. Sin embargo, gran parte de la población considera que tenemos elecciones libres y justas, siendo esto muy optimista para la vida institucional de la nación Argentina.


En el caso Peruano no implica exactamente a los mismos motivos sino que se trata de una participación a la espera de poder llegar a la estabilidad gubernamental, es decir, un acto de esperanza ante la inestabilidad. México enfrenta desafíos vinculados a la violencia política que involucra a otros actores internacionales instalados en ese país, logrando una mayor incertidumbre o desgano en la sociedad. Brasil, una excepción a la que el resto de la región debemos observar, muestra que el debate público fortalece la cultura cívica.


La pregunta es: ¿cómo podemos revertir estos gestos de la población? Siendo el sistema democrático más justo desde mi postura. ¿Somos los electores los que debemos tener un mayor compromiso o los electos los que deben lograr dar vuelta esta problemática?

Debemos lograr desarrollar un compromiso mutuo en donde un pueblo defienda su derecho a elegir y un liderazgo que honre este acto con transparencia y respeto por las instituciones, para lograr revertir estas cifras alarmantes y así convertirse en signos de efervescencia cívica.

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