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Promoción de la Lectura en el Perú: Más allá de las letras

Oriana Cutipa Aragón

7 de diciembre de 2024

"Un lector vive mil vidas antes de morir."

En un Perú donde el hábito de lectura sigue siendo escaso, resulta urgente explorar estrategias efectivas para promover este hábito, reflexionando sobre el rol del Estado y la sociedad en este desafío.


La lectura es el primer paso hacia un futuro mejor, tanto a nivel individual como colectivo. A través de ella, adquirimos conocimiento que nos permite desarrollar una conciencia crítica y una comprensión más amplia de nuestra realidad. Este ejercicio es clave para ejercer nuestros derechos de manera libre y consciente. Sin embargo, en el Perú, las estadísticas revelan que la lectura no forma parte del día a día de la mayoría de la población. A raíz de esta situación, el Estado y diversas organizaciones han impulsado iniciativas para revertir esta realidad, pero cabe preguntarse:


¿realmente estamos avanzando?


El Decreto Supremo N.° 007-2022-MC aprobó el Plan Nacional de Lectura, Libro y Bibliotecas al 2030, que aborda el limitado ejercicio del derecho a la lectura como un problema cultural. Este plan busca fomentar el hábito lector, facilitar el acceso a libros y promover una producción bibliográfica más diversa. A pesar de su potencial, los esfuerzos se ven limitados por la falta de incentivos económicos para abrir bibliotecas, capacitar mediadores y organizar ferias de libros, iniciativas que se concentran principalmente en las ciudades. En zonas rurales, estos proyectos son casi inexistentes, lo que impide un acceso igualitario y efectivo al derecho a la lectura.


Además, desarrollar el hábito lector va más allá de las normas escritas. Crear una conexión significativa entre una persona y un libro implica considerar factores sociales y culturales. Según la editora y escritora española Esther Tusquets: “El gusto por la lectura se adquiere casi siempre en la niñez, y me sorprende que parezca tan difícil inculcarlo”. Aquí es donde el rol de los padres, los docentes y las instituciones se vuelve crucial. Proyectos como "Lectura en la Primera Infancia", desarrollado por el Ministerio de Cultura, sugieren estrategias de mediación lectora por edades, incluso antes del nacimiento. Sin embargo, ¿qué sucede cuando los padres no tienen un hábito lector que transmitir a sus hijos?


En este punto, las organizaciones privadas cumplen un rol complementario. Iniciativas como Pido la Palabra Leemos Juntos aplican estrategias innovadoras, como el enfoque Dime de Aidan Chambers, que fomenta una conexión emocional con los textos mediante preguntas simples, como: ¿Qué te gustó de este libro? o ¿Hubo algo que te desconcertara?


Para los adultos, los clubes de lectura organizados por la Biblioteca Nacional del Perú ofrecen una alternativa efectiva. Estos espacios no solo promueven el hábito lector, sino que también incorporan la interacción social como un incentivo adicional. Además, la tecnología representa una oportunidad clave: con el 91.9 % de los hogares peruanos contando con un teléfono inteligente, según la Encuesta Residencial de Servicios de Telecomunicaciones (2022), plataformas digitales pueden ser aprovechadas para difundir contenidos literarios y generar interés en la lectura.




Fotografía de una sesión del programa “Lectura que cura” desarrollado por la Biblioteca Nacional del Perú (BNP) en el albergue de adultos mayores “María Rosario Aráoz”


Un país que no lee es un país que no crece. Más allá de normativas, necesitamos una acción real, descentralizada y concreta que lleve libros y oportunidades a todos los rincones del Perú. Leer no solo abre páginas; abre mundos, y es el primer paso hacia un futuro más crítico, inclusivo y consciente.


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