
Junior Jorge Huanacuni
8 de noviembre de 2024
En Perú, a las orillas del lago Titicaca, el cholo puneño disfruta del rock, del folklore y de las letras de Alexander Hilasaca.

Foto tomada en la presentación del libro en Ecos Bar, al lado derecho Alexander Hilasaca
El libro “El rock también es para los cholos” (2024), publicado por la editorial Paye, es la más reciente obra del poeta, narrador e investigador Alexander Hilasaca Machaca, creador de los poemarios: Trece lascivas perversiones (2011), Para maldecir violetas (2015), Pájaro ebrio (2016), Testamentos negros de Babilonia (2017), el Libro del Harakiri (2019) y un libro de cuentos sobre el arte de enloquecer (2021). Alexander Hilasaca nos ofrece en esta obra un estudio profundo del rock puneño a través de testimonios recogidos en 32 entrevistas a protagonistas y el rastreo de 19 bandas musicales. Nos plantea un estudio cronológico del rock puneño que inicia en los años de 1968 a 1970 aproximadamente y llega hasta nuestros días. El rock and roll, rock, rock folklore, punk, hardcore, metal y movida subte son tratados con un estilo único que el autor nos tiene acostumbrado.
Ciertamente, el género musical rock llegó al Perú a mediados de los años 50 del siglo anterior y causó la atención de los jóvenes de esa época, y empezaron a surgir las primeras bandas de rock. Hoy en día el rock tiene un espacio en las clases populares y se democratizó, congregando miles y miles de personas en cada concierto. Para los amantes de este género musical, el rock es considerado como una filosofía de vida. Alexander Hilasaca manifiesta que el rock en algún momento fue clasista porque la mayoría de bandas cantaban en inglés, un idioma más cercano a las clases pudientes; el acceso a la música era restringido por una situación económica; los discos de los primeros grupos de rock eran sumamente costosos y su venta sólo se realizaba en distritos como Miraflores. Pero con el pasar del tiempo, como todo arte que rompe con el statu quo, este género musical se mezcló con otros, por ejemplo, la chicha, dando origen a grupos como Los Mojarras, conocidos por temas como “Triciclo Perú” y “Nostalgia Provinciana”.
En una entrevista en Radio Onda Azul, una radio muy sintonizada en Puno, Alexander Hilasaca nos dice que en un concierto de rock en Lima; un amigo le preguntó: ¿Los cholos escuchan rock? Es ahí donde Alexander reflexiona sobre la relación del rock con las clases populares. Él es un fanático asiduo de estos géneros musicales, sobre todo del metal, y también de la literatura, combinación perfecta para producir este libro de guitarras eléctricas, batería y zapateo.
El texto tiene cuatro apartados. En la primera parte del libro, el autor cronológicamente nos relata el desarrollo del rock en Puno desde el primer estallido: cómo comenzó todo en medio de pleitos, rebeldía y odio profundo a las autoridades con Kactus de Jorge Chávez Cortez (Coco Chávez), un conocido periodista deportivo y cantante de rock. Luego, Ulises Vera de Nevada, Carlos Tito “Cachito” de Los Duendes, Kamizaraki, Freak, Masturbanda, y terminando en el rock fusión o folk rock, una combinación de rock y música folklórica puneña, bien representada por Rockpata y Cuarzo. En la segunda parte el autor hace una descripción del punk como un sinónimo de rebeldía y conciencia social; el punk a diferencia del rock lleva muchas dosis de política: “punk sin política, no es punk”. En la tercera parte, hace un desarrollo de la cultura underground como fuente contestataria a través del metal puneño. Finalmente, en la cuarta parte puntualiza la evolución del metal en Juliaca, eje económico del departamento de Puno.
Definitivamente, el rock and roll fue el punto de partida para el desarrollo del rock, metal y punk, etc. Estos tienen un estilo y manera de pensar particular, pero coinciden en su espíritu de rebeldía, y su llegada a Puno tuvo una doble dosis de rebeldía por el carácter revolucionario de su gente. En la tierra de quechuas y aymaras, del líder rebelde Pedro Vilcapaza, de Carlos Condorena y la sublevación de Huancho Lima, se impregnaron estos géneros musicales, que en sus letras dan a conocer al mundo el problema de Puno y del Perú.
¡Larga vida al rock puneño!

