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El Absurdísimo de Kafka en El proceso y El castillo

Milagros Sanchez Azorsa

19 de noviembre de 2024

¿Te has adentrado al universo inquietante de Kafka? En su narrativa el absurdo reina y las preguntas sin respuesta nos enfrentan a una existencia sin sentido.

Franz Kafka es un autor alemán que, a través de sus obras, encarna las tensiones existenciales del ser humano atrapado en un mundo inexplicable y hostil. En sus novelas El proceso y El castillo, Kafka dibuja figuras inquietantes, personajes que transitan en una realidad que parece desmoronarse bajo el peso del absurdo.



Fotografía del autor Franz Kafka


En El proceso, Josef K. es arrestado sin motivo aparente, y la causa de su juicio nunca se revela. Como aprisionado en una trampa intangible, en una red burocrática impenetrable y absurda. Kafka explora aquí la impotencia del individuo ante estructuras que, aunque son producto del hombre, parecen estar fuera de su control, un reflejo de la absurda lucha por encontrar sentido en un mundo desprovisto de lógica. K. enfrenta un juicio interminable. Esta falta de sentido en su lucha crea una incomodidad profunda en el lector, que no puede evitar preguntarse: ¿en qué momento se nos revelará el crimen?, empatizando con el personaje, luchando con él, riendo y convirtiéndose en un agente. Es donde se formula la segunda pregunta: ¿cuánto del juicio de K. es una metáfora de nuestra propia vida moderna? Kafka simboliza el peso de la burocracia y la alienación, donde el individuo no puede escapar de una red opresiva e invisible. Por lo tanto K. no solo busca una verdad que le es negada, sino que su misma existencia se ve reducida a una lucha fútil, envuelta en culpa sin causa aparente.


Por otro lado, El castillo presenta a K., un agrimensor que llega a un pueblo con el objetivo de trabajar, pero se ve obstaculizado por un castillo inaccesible. Su misión inicial se convierte en una obsesión, una búsqueda que constantemente tropieza con barreras insalvables. El castillo, inalcanzable e indiferente, se convierte en el símbolo de la aspiración humana por comprender su propósito en un mundo que rechaza su existencia. Esta metáfora de la búsqueda interminable e inútil por un propósito es igualmente perturbadora. Kafka crea una atmósfera de confusión y desesperanza, donde el protagonista, al igual que Josef K., es víctima de una realidad que nunca podrá comprender ni controlar.


En ambas obras no solo comparten un ambiente opresivo, sino que profundizan en el concepto del ser inquietante que se enfrenta al absurdo, un ser cuya existencia se define por la constante incertidumbre y frustración. Kafka logra convertir a sus personajes en símbolos universales de la condición humana: seres que, al intentar comprender su lugar en el mundo, terminan enfrentándose a una verdad incómoda: la irremediable absurdité de la vida. La corriente kafkiana coloca un espejo ante el lector, quien debe decidir si el reflejo es una condena o un llamado a despertar.


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