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¡Eureka! Edgar A. Poe: La visión de un escritor en la astronomía

Martha Paitan

2 de enero de 2025

Las verdades del universo son relativas, un descubrimiento puede cambiar la idea que tenemos del cosmos. Las respuestas pueden venir de todo aquel que se cuestiona nuestro lugar en el universo.

El universo y su bastedad están envueltas en misterios, mentes brillantes han descubierto su lenguaje en la física y la matemática, utilizando el método científico para poder evidenciar el nivel de razón que tenía cada descubrimiento. ¿Solo científicos son capaces de dar una respuesta al universo? La historia presenta una respuesta negativa ante esta cuestión, pues su génesis ha surgido de filósofos, escritores y todos aquellos que usaron simplemente la deducción e intuición de conocimiento ordinario sin la interacción con la epistemología.


Una forma poética y literaria para demostrar que las respuestas del universo pueden surgir en cualquier momento y en cualquier lugar, se presenta entre ellas de la pluma de Edgar Allan Poe, un ilustre escritor de poesía, terror y novelas policiacas que inspiró e inspira a lectores de diferentes generaciones, caracterizado de una narrativa impecable, dio también un panorama a la astronomía en su época que según a lo que esperaba este escritor fuera su obra una revolución cosmogónica y muy orgulloso presentó sus descubrimientos a la editorial, sin embargo, fue duramente criticado al tomarse el atributo de un científico impulsivo y desequilibrado, e incluso no tuvo respuesta alguna de Humboldt a quien dedicó su obra. 


Poe ante esta negativa mencionó que sus ideas llegarían a ser acreditadas unos ciclos después y muchos años menos se comprobó que sus escritos, a pesar de ser simplemente literarios, tenían en cierta magnitud, la aseveración concordante con la realidad del cual el título de su obra “Eureka” es tan apropiado para su contenido. Fue así que dio respuestas a paradojas que científicos no pudieron resolver y este excéntrico escritor ya había deducido años antes de su comprobación. Desde niño Poe amaba las estrellas y después de la muerte de su esposa Virginia Clemm observó el firmamento, entonces con una necesidad impulsiva escribió deduciendo el principio y el final del universo, dio respuestas a las paradojas de Olbers, Bendley, entre otras. 


Julio Cortázar escribió el prólogo de esta obra de Poe, donde menciona que Poe embriagado escribió a su difunta esposa lo siguiente «No tengo deseos de vivir desde que escribí Eureka. No podría escribir nada más», unos meses después de que escribió esta frase, este escritor inundado de depresión y consumos insanos, murió de una manera como el que él hubiera sido capaz de escribir a uno de sus personajes.

El universo y la mente humana tienen misterios, hay ideas objetivas como desatinadas que podrían dar respuesta a esa verdad absoluta tan utópica que los hombres queremos tener del cosmos.


Ilustración de Edgar Allan Poe

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Martha Paitan

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