
Juan Enrique Sierra
23 de noviembre de 2024
¿La rapidez con la que consumimos noticias, videos y publicaciones ha llegado también a la comida?
Hace unos meses, los postres de dos reconocidas marcas se volvieron virales por

su peculiar forma de ser presentados. Sin entrar en debates sobre quién fue el “pionero” en esta singular presentación, nos centraremos en cómo esta tendencia generó intensas discusiones en plataformas como Twitter (ahora llamada X), y en el hecho de que, hoy en día, parece que todo puede ser "cuchareable".
Primero, aclaremos qué significa "cuchareable". Como su nombre lo indica, se refiere a algo que se puede o debe comer con cuchara. El primer postre de este tipo que vi fue un alfajor, un dulce que tradicionalmente en Perú (y probablemente en otros lugares), se consume con la mano. Lo novedoso de esta versión es que, al servirse en un envase más grande, el alfajor podía compartirse, algo poco común antes. Con el tiempo, la idea se extendió a porciones más pequeñas de tortas. Hasta aquí, todo iba bien: el concepto, novedoso para esta región, atrajo a muchos seguidores e incluso motivó a marcas como Tambo a sumarse a esta moda con sus propias versiones.

El caos comenzó cuando, de repente, decenas de emprendimientos, restaurantes y usuarios en TikTok empezaron a ofrecer platos típicos como pollo a la brasa, anticuchos e incluso ceviche en formato "cuchareable". Muchos adoptaron esta presentación para aprovechar la tendencia y atraer más clientes, tanto en redes sociales como en sus locales físicos. Sin embargo, la comunidad de Twitter (o X, aunque muchos seguimos llamándola Twitter) se dividió en dos grupos: aquellos que celebraban la creatividad y el emprendimiento, y los que consideraban absurda esta nueva presentación, muchas veces más costosa que la versión tradicional en plato.
Las críticas también se centraron en el empaque de estos postres, que usualmente se sirve en envases de cartón, lo que algunos consideran una novedad innecesaria. Otros señalaron que este formato no es realmente nuevo, ya que desde antes se podían encontrar postres como mazamorra morada con arroz con leche en recipientes de plástico, cumpliendo el mismo propósito.

Finalmente, después de resistirme bastante tiempo, decidí probar uno de estos postres para experimentar de primera mano. Opté por una torta de chocolate con manjar blanco, una de las pocas opciones disponibles en ese momento. No sé si fue por la hora o por casualidad, pero a pesar de que el menú ofrecía más de 15 variedades de postres, solo pude elegir entre 5 opciones.
Ahora, respondiendo a la pregunta del título: ¿Son necesarios este tipo de productos? Tal vez no lo sean, pero, desde aquí, apoyamos las iniciativas que propongan innovación y despierten la creatividad, siempre y cuando todo sea rico para los comensales.
Para terminar, como suele suceder con las modas nacidas en internet, los "cuchareables" no fueron la excepción. Hoy en día, ya no se ven tantos videos promocionando distintos platos servidos de esta manera peculiar. Desde aquí, estaremos atentos a cualquier novedad que nos traiga nuestra siempre sorprendente cocina peruana.

