
Fernando Castellanos
9 de abril de 2025
¿Realmente vale la pena invertir millones de dólares en una película que no tendrá creatividad y que solamente traerá controversias innecesarias? No, no lo vale.
En la industria del cine, siempre han existido diferentes géneros y formatos para hacer películas, y los live actions siempre fueron un fuerte de la pantalla grande con éxitos como: Los 101 Dálmatas, Scooby-Doo y La Cenicienta. Sin embargo, parece ser que últimamente se ha abusado de este formato, convirtiéndolo de una apuesta creativa a un caos de mal gusto.

El estudio que más películas adapta a un live action es definitivamente Disney, y si bien en un inicio estás creaban gran expectación y simultáneamente eran bien recibidas, sus últimas películas han sido altamente criticadas y un fracaso en la taquilla. Esto hace que muchos, incluyéndome, pidamos a gritos que ya no se hagan más live actions.
¿Qué salió mal?
Hay que aclarar que no todas las películas live action han sido catastróficamente malas, hay algunas que sí han tenido una gran creatividad que casi puede compararse con la película original, como es el caso de La Cenicienta, La Bella y la Bestia o La Sirenita (dejando de lado la “controversia” innecesaria).
Pero pareciera que cuando Disney vio el éxito de estas películas, creyeron que la mejor idea era adaptar cada película animada existente a un live action, porque esto le gusta a la audiencia y genera dinero. Sin embargo, esto terminó con la presentación de films de mala calidad, sin creatividad y una ola de críticas.

Pongamos como ejemplo el más reciente live action de Blancanieves, más allá de la controversia por el casting de la actriz protagonista (hablaremos de eso más adelante), los críticos concuerdan que esta película no tiene la “magia” que otras adaptaciones han tenido, y que más bien parece haberse hecho solo porque ya se había anunciado y para generar ganancia.
Además, si se agrega una mala fotografía, vestuarios básicos y sí, una pésima actuación de Gal Gadot, Blancanieves rápidamente se convirtió no solo en uno de los peores live actions recientemente, sino también una de las peores pérdidas monetarias para Disney al no poder recaudar más de los $200 millones que se utilizaron como presupuesto.
Mayor diversidad vs los conservadores
La idea de los live actions no es adaptar al 100% la película original, porque esto no tendría sentido, sino más bien conservar la esencia de la idea principal y añadir ideas nuevas que se adapten a la actualidad y que atraiga a una nueva generación de fanáticos.
Partiendo de esto, y en un mundo donde la inclusión es sumamente importante, no es de sorprenderse que se utilicen a los live actions para generar mayor diversidad y que otros sectores de la sociedad se vean representados, tal como fue el caso de Halle Bailey como La Sirenita, Rachel Zegler como Blancanieves o Josh Gad como LeFou, quien fuera el primer personaje gay de un live action de Disney.

Sin embargo, estos cambios no son del agrado de los súper fanáticos de las películas originales o de los sectores conservadores, quienes aseguran que esto es más una “inclusión forzada” para satisfacer a la sociedad actual y que termina siendo una falta de respeto al material original. Claro, porque cambiar el tono de piel de un personaje que no existe, es el fin del mundo.
Esta constante pelea entre querer abrirle paso a la diversidad y enfrentarse a las críticas de los “anti woke”, no siempre termina bien. En realidad, quienes deben de soportar los comentarios de odio son los actores, quienes al final del día solo están haciendo su trabajo y que, en muchas ocasiones, a los estudios pareciera no interesarles.
Tal como ocurrió con Blancanieves, donde Rachel Zegler no solo debió enfrentarse a los constantes ataques de quienes perdieron la cabeza porque el personaje en la vida real no era blanco (así de ridículo es, lo sé), sino también debió enfrentarse a los comentarios de Disney quienes técnicamente la culparon por el fracaso de la película en la taquilla debido a sus comentarios políticos sobre el conflicto entre Israel y Palestina.
La solución: más contenido original

Si hoy en día hasta los mismos estudios culparán del fracaso de sus decisiones poco creativas a sus actores y hacer como que si nada paso, ¿En realidad vale la pena seguir haciendo live actions?, la respuesta es no.
Pareciera que los estudios se están quedando sin ideas originales y para compensarlo deciden sacar un live action cada cierto tiempo. ¿Qué pasó con las películas nuevas y originales? Hace mucho tiempo que no se ve algo diferente, que se convierta en un clásico para toda una generación y que demuestre la creatividad que alguna vez tuvieron.
Si hablamos de Disney, ellos saben cómo crear películas originales, solo veamos los éxitos que tuvieron con sus apuestas para Disney Channel, y que hasta el día de hoy siguen siendo aclamadas por el público y los críticos. Con la próxima llegada de Un Viernes de Locos 2, será interesante ver cómo es recibida por la audiencia y si esta es la estrategia que deberían de seguir.
No cabe duda que la magia de los live actions cada vez más se va perdiendo, las críticas se hacen más fuertes y la experiencia de ver a nuestros personajes animados en la vida real ya no es como solía ser anteriormente. Así que, por favor, ya dejen de hacer live actions.

