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Apukunapa Kutimuynin: El anime peruano que podría impulsar una industria

Valery Yataco

23 de junio de 2025

En un panorama donde el anime japonés continúa liderando el mercado global del entretenimiento —con éxitos recientes como Jujutsu Kaisen, Demon Slayer o Attack on Titan—, una producción hecha en Perú empieza a abrirse camino y a captar miradas a nivel internacional.

Se trata de Apukunapa Kutimuynin, una propuesta del estudio de animación Ninakami, que combina una narrativa con raíces andinas con un estilo visual inspirado en el anime japonés. ¿La meta? No solo emocionar, sino también abrir camino para una industria creativa con identidad propia desde el Perú.


Una fusión cultural que cautiva a primera vista


El tráiler oficial de cuatro minutos ha generado un gran impacto en redes sociales.

¿La razón? Combina la estética fluida y energética del género shōnen japonés con elementos profundamente enraizados en la cosmovisión andina: un Torito de Pucará con presencia de kaiju, la aparición de seres míticos como la Jarjacha, y escenarios emblemáticos como la iglesia de las Nazarenas. Todo esto crea una mezcla visual potente que conecta la tradición peruana con la narrativa fantástica global.


https://www.youtube.com/watch?v=C5O305mfkUA


Este enfoque recuerda cómo otras producciones fuera de Japón —como Avatar: La leyenda de Aang o incluso Castlevania (Netflix)— han logrado destacar en el mercado gracias a su calidad narrativa y su estilo de animación influenciado por el anime.


De las redes sociales al radar internacional


La viralización en plataformas como TikTok ha sido un punto clave para que Apukunapa Kutimuynin despierte la curiosidad de miles de personas alrededor del mundo. Comentarios, reacciones y análisis han convertido este tráiler en el centro de conversación dentro de comunidades interesadas en nuevas propuestas de animación. Sin embargo, la gran pregunta aún se mantiene: ¿llegará a estrenarse oficialmente?


El reto invisible: financiamiento y autonomía creativa


Tras la emoción digital, aparece un desafío importante: el financiamiento. Producir un anime de esta magnitud en animación 2D, con altos estándares de calidad y duración competitiva, implica un presupuesto estimado entre $500,000 y $2 millones de dólares. Cada capítulo podría costar hasta $300,000.


A ello se suman restricciones impuestas por ciertos fondos internacionales, que obligan a incluir personal extranjero en el equipo creativo, reduciendo el enfoque cultural auténtico que se busca preservar.


Más allá del arte: construir una industria con propósito


Uno de los aspectos más inspiradores de Apukunapa Kutimuynin es que no se plantea solo como una obra de animación, sino como el inicio de un verdadero ecosistema creativo con visión empresarial. Según Omar Vallejos, cofundador de Ninakami, el objetivo va más allá de lanzar un solo producto: busca sentar las bases de una industria de animación peruana sostenible, con identidad propia y competitividad global.


Fotograma del tráiler


Tal como lo han hecho otros estudios en Asia —como Studio Mir en Corea del Sur o Ghibli en Japón—, Ninakami plantea construir una cadena de valor sólida: formación de talento local, generación de propiedad intelectual exportable, y autonomía creativa frente a los condicionamientos externos de financiamiento.


Este enfoque es especialmente relevante en un contexto donde las industrias creativas se consolidan como motores económicos globales. La animación no solo entretiene; también educa, posiciona identidades y abre puertas a nuevos mercados. Apukunapa tiene el potencial de ser ese primer gran paso para que el Perú no solo consuma anime, sino también lo produzca con calidad, estrategia y propósito.


¿Puede un anime peruano romper fronteras?


Como fan de la animación japonesa y apasionada por las tendencias culturales desde mi carrera en Administración y Marketing, creo que este tipo de proyectos son vitales. No solo porque traen innovación y representan visualmente quiénes somos, sino porque posicionan a Latinoamérica —y en este caso, al Perú— como un jugador potencial en la industria global del entretenimiento.


Fotograma de Solo Leveling


Así como Japón lidera con sus sagas y Corea del Sur crece con sus Webtoons animados, ¿por qué no apostar por una identidad animada desde los Andes?


Apoyar iniciativas como Apukunapa Kutimuynin es impulsar el talento nacional, promover el desarrollo de una industria creativa sólida y demostrar que nuestra cultura puede resonar en audiencias internacionales. La creatividad local, cuando se proyecta con visión global, puede ser un poderoso motor de cambio.


¿Tú qué opinas? ¿Crees que Latinoamérica está lista para competir en la animación mundial? ¿Apoyarías un anime con alma peruana?

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