
Oriana Cutipa Aragón
16 de setiembre de 2025
¿Podrá el cine peruano consolidarse como una industria con leyes fragmentadas, poca inversión privada y una distribución que margina el contenido nacional?
El cine peruano ha demostrado que el talento y la creatividad no le faltan, películas como “La teta asustada”, ganadora del oso de oro en el festival de cine de Berlín, o “Willaq Pirqa” que rompió récords siendo la película en quechua más vista, son prueba de ello. Sin embargo, los logros internacionales contrastan con una realidad incómoda, pues no existe una industria consolidada, la mayoría de producciones dependen de inversiones privadas y enfrentan enormes dificultades para llegar al público.

Post acerca de “Willaq Pirqa” (Agencia Andina)
Situación actual del cine peruano
Solo en el 2022, de acuerdo a Cinencuentro se estrenaron 75 películas peruanas, un récord histórico. Aunque lamentablemente pocas de estas producciones lograron ingresar a las salas comerciales, mientras otras circularon solo en festivales o en plataformas web.
Existe una desigualdad en la exhibición de filmes, pues las producciones de Hollywood acaparan la cartelera durante varias semanas, mientras que una película peruana suele desaparecer tras una semana de proyección. El público está dispuesto a consumir contenido nacional, pero no puede acceder a él por la falta de espacios y estrategias de marketing, evidenciando que el problema principal no radica en la demanda.
La problemática de la “ley Tudela”

Protesta en contra de la ley Tudela (mano alzada)
El marco legal, la Ley N° 32309: ley que crea incentivos económicos y fiscales para el fomento de las actividades cinematográficas y audiovisual del Perú, lejos de impulsar esta industria más bien genera incertidumbre, debido a que plantea estímulos económicos reducidos para cubrir el costo de producción de filmes, lo que habría afectado en gran medida al cine regional.
Además, muchos cineastas consideran que promueve la censura puesto que en su artículo 13.3, se indica que no se dará este apoyo financiero si contravienen la defensa nacional, seguridad u el orden interno del país, en otras palabras, no se financiarán películas incómodas para el gobierno de turno.
Asimismo en Perú la ley no contempla incentivos tributarios sólidos ni obliga a cadenas a reservar espacio para los filmes locales, generando que menos de la mitad de estas películas se estrenen en cines prefiriendo tener filmes extranjeros en cartelera.
La importancia del apoyo del público
De acuerdo al Global Entertainment & Media Outlook 2021-2025 de Pwc, para este año la industria audiovisual peruana generaría 199 millones. En la actualidad, a pesar de las políticas públicas deficientes, los números reflejan un crecimiento económico impactante, de todos los títulos comerciales estrenados en los últimos años, hubo verdaderos éxitos en taquilla como “Vaguito”, “Chabuca”, “Vivo o muerto”, “Yana-Wara” y “La piel más temida”.

Póster promocional de “Yana-wara” (Entérate AQP)
El caso de Willaq Pirqa es emblemático, pues fue rodada en quechua e inició su proyección en cinco salas, para luego convertirse en la película peruana más vista en su idioma, logrando más de 80 000 espectadores. También logró arrasar con los premios APRECI 2022. Con esto se demuestra que sí se podría generar una respuesta favorable del público, pero solo si hay una promoción y distribución adecuada.
¿Qué podemos mejorar?
Perú, en comparación con otros países, demuestra una gran falta de visión. En Colombia, con la Ley N° 814 promulgada en 2003, se implementó beneficios tributarios para inversionistas y productores teniendo como resultado un incremento del capital privado y la promoción de coproducciones internacionales. En Argentina se aseguraba cuotas de filmes nacionales en las grandes cadenas de cine, garantizando así su presencia en cartelera.
El Perú necesita una política cinematográfica integral que combine estímulos económicos reales, incentivos tributarios claros, promoción y fijar una cuota obligatoria para la exhibición nacional. Si no mejoramos estos aspectos, nuestros talentos peruanos seguirán produciendo obras valiosas, aunque condenadas a la invisibilidad.

Madeinusa, película peruana del 2006 (cine.com)
Si no se toman acciones, el cine peruano, aunque siga acumulando nominaciones y sea premiado internacionalmente, paradójicamente, no despegará por completo ni dará todo su potencial. El futuro de esta industria no solo depende de los directores, sino también de una sociedad y un estado que deben pasar del discurso a la acción.


