
Ivanna Duvara
2 de octubre de 2025
De espacios estáticos a experiencias inmersivas: cómo los museos abrazaron la tecnología para preservar, educar y llegar más lejos que nunca.
Desde sus orígenes, los museos han sido espacios físicos destinados a conservar y exhibir objetos históricos y artísticos, con el propósito de educar y preservar la memoria colectiva. Tradicionalmente concebidos como almacenes estáticos y accesibles solo para unos pocos, esta visión comenzó a transformarse con la llegada de las tecnologías digitales, proceso que se aceleró durante la pandemia de COVID-19.
Tiempo atrás, pensar en la posibilidad de recorrer museos desde cualquier parte del mundo podía parecer una utopía. Pero hoy, estos avances llegaron para quedarse. Aunque todo cambio despierta temores —y en el ámbito cultural no podría ser de otra forma— es clave entender estas innovaciones como oportunidades y no como amenazas.

Museo del Holocausto de Buenos Aires tomado de su portal Recorrido 360
Poder caminar virtualmente por los pasillos de un museo en Seúl, Moscú o Arequipa nos permite reconectar con patrimonios que antes solo estaban al alcance de unos pocos. El arte se vuelve accesible, y con ello, también nuestra historia. Porque una sociedad que desconoce su pasado, corre el riesgo de repetir errores que ya fueron.
Hoy, los museos se han convertido en plataformas dinámicas e interactivas. Visitas virtuales, exposiciones online, realidad aumentada y bases de datos accesibles desde cualquier parte del mundo son herramientas que han democratizado el acceso al patrimonio.
Entre los beneficios de esta transformación se destacan:
Democratización del acceso: se eliminan barreras geográficas, económicas y sociales.
Preservación digital: se crean réplicas que protegen los originales del desgaste.
Interactividad: tecnologías como la realidad virtual (VR) y aumentada (AR) enriquecen la experiencia.
Investigación: las colecciones digitalizadas impulsan el trabajo académico y científico.
Un caso ilustrativo fue el proyecto Museos 360°, desarrollado en Argentina durante la pandemia.
“Durante este evento desarrollado en el Círculo de la Fuerza Aérea, el público pudo complementar esta experiencia con anteojos VR, que al contar con sensores de movilidad, permiten interactuar con el entorno virtual intensificando la sensación de realidad.” (Fuente: argentina.gob.ar)
Sin embargo, la digitalización también presenta desafíos: la brecha digital, la falta de recursos para instituciones pequeñas, la formación de equipos técnicos y la conservación a largo plazo de archivos digitales.
Desde National Geographic España se han destacado varios museos virtuales de referencia:
Museo del Prado Virtual (España): permite recorrer en alta calidad obras maestras del arte europeo.Museo Nacional de Antropología Virtual (México): exhibe salas dedicadas a las culturas prehispánicas latinoamericanas.
A esta lista, sumamos un museo que merece ser promovido por su valor histórico y su recorrido digital de calidad:
Museo de Sitio de Pachacamac (Perú): permite explorar uno de los principales complejos arqueológicos de la costa andina, acercando al público a la cosmovisión precolombina.
La digitalización no reemplaza la experiencia física, pero la expande y democratiza. El gran desafío actual es crear experiencias híbridas que combinen lo virtual y lo presencial, para que los museos sigan siendo espacios vivos de memoria, aprendizaje y conexión cultural.

Museo del Holocausto de Buenos Aires tomado de su portal Recorrido 360


