
Ivanna Duvara
11 de setiembre de 2025
Del Lollapalooza al Estéreo Picnic, desde Vive Latino hasta Coachella, festivales de música han convertido la cultura en grandes movimientos económicos. Pero ¿qué ocurre con los países o ciudades que no cuentan con las mismas posibilidades de llevar a cabo festivales con la misma magnitud? ¿Se quedan fuera del mercado?

Foto del Festival Rock in Rio (Portal Digital Ciudad Magazine)
Luces, escenarios imponentes, en la playa o en lugares remotos; millones de fans que se concentran desde temprano esperando el momento en que los proyectores se apagan y comienza el conteo para dar inicio al show, un show muchas veces esperado por años. Pero, ¿son estos festivales solo eso? ¿Un espacio donde entregarse al elixir de unos acordes o de voces nacionales o internacionales que marcaron generaciones? Si pensabas que era solo eso, desilusionate, porque engloba mucho más.
Los festivales musicales siguen demostrando el impacto que generan tras su paso no solo en la comunidad y en su cultura, sino principalmente en la economía de los países elegidos como anfitriones. Desde el turismo local y extranjero, hasta la inversión en entradas, transportes, alojamientos y más. Un ejemplo claro de esto es el Eras Tour de la mega reconocida artista estadounidense Taylor Swift. Según datos del portal ABC, el California Center for Jobs & the Economy calculó que los seis conciertos de Swift en Los Ángeles en agosto de 2023 generaron 320 millones de dólares para la economía local. En Tokio, las cuatro fechas de Swift generaron 34.100 millones de yenes (unos 215 millones de euros) para Japón. Mientras que, en Singapur, los seis conciertos de Swift generaron hasta 340 millones de euros en ingresos turísticos. En Suecia, el impacto del Eras Tour fue tan grande que incluso influyó en la inflación.
Su éxito es innegable, pero para que un evento sea considerado un festival debe cumplir con ciertas especificaciones: mantener una programación estable, ser constante en el tiempo, asegurar un porcentaje de concurrencia, tener impacto cultural y ser rentable. A pesar de los beneficios que estos festivales generan, aún existen países fuera de este circuito. Según Entertainment Post, los motivos por los cuales muchas ciudades quedan excluidas de estos eventos se deben principalmente a:
Distancia y Logística: La logística en regiones con grandes distancias puede ser costosa.
Infraestructura y Lugares: No aptos para contener a grandes públicos o brindar shows de calidad.
Restricciones de Viaje y Preocupaciones de Seguridad: Países con conflictos constantes que ponen en riesgo a artistas y asistentes. También, algunos mercados no son lo suficientemente rentables debido a baja audiencia, salarios bajos, falta de patrocinadores locales, o diferencias culturales.
Lo alentador es que esta situación puede cambiar si los gobiernos y empresas locales invierten en crear un sistema que haga a su país más atractivo para turistas y artistas. Países como Brasil, Argentina, Chile y México han demostrado que con inversiones en infraestructura, seguridad y una base de fans establecida, se pueden atraer grandes festivales internacionales. Por ejemplo, el Lollapalooza Brasil y el Rock in Rio en Río de Janeiro han sido grandes éxitos, generando importantes ingresos económicos. Invertir en infraestructuras adecuadas, promover políticas públicas de apoyo a eventos masivos y mejorar la seguridad puede hacer que incluso países más pequeños puedan aprovechar el potencial económico de los festivales.

